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Aventura En Los Alpes Junto A Pol Tarrés Y Alex Von Arend

Aventura En Los Alpes Junto A Pol Tarrés Y Alex Von Arend

19/09/2018
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19/09/2018

por Pol Tarrés – Toda esta aventura empezó el fin de semana de la Copa de España de Bike Trial en Torredembarra, cuando Pol Tarrés (actual medalla de bronce en el campeonato europeo 2018) y Alex von Arend, dos locos del Trial, coinciden y sale el tema de lo chulo e interesante que sería poder hacer un roadtrip por los Alpes y fusionar la técnica del Trial con la de Enduro en alta montaña.

Una semana después, nos ponemos a ello. Con la ayuda de Vaude, Orbea y Five Ten empieza el proyecto. Pol y Alex diseñan la ruta en busca de las mejores trialeras de Europa a más de 3.000 metros. Además se suma al viaje Raimon Rosich, endurero y cámara todoterreno de eventos offroad como la Uniraid o la DesertRaid en Marruecos, encargado de plasmar el viaje en foto y video.

Después de dos meses preparándolo todo, la aventura empieza el 6 de agosto a las cinco de la mañana, desde Barcelona hasta Les Gets. Son siete largas horas de viaje con la “pick up” que nos llevan a esta preciosa estación de ski donde se ha celebrado estos últimos años la edición europea del Crankworx, de hecho, lo primero que vemos al llegar son los impresionantes peraltes de más de cuatro metros de altura de la llegada de la final. Son las 5 de la tarde, dejamos las maletas en el hotel y volamos hasta los telesillas antes de que los cierren. El primer día ya nos miran con mala cara al ser los últimos en subir y hacerles cerrar un poco más tarde. Como no, escogemos la bajada negra del bikepark, y Alex ya tiene algún que otro susto en el último wallride, aterrizando con los dos pies fuera de los pedales al caer. Al acabar, decidimos ir a la oficina de turismo para informarnos un poco más sobre la zona.

Estamos en Portes du Soleil: un inmenso territorio que consta de la fusión de 12 resorts de estaciones de ski tanto francesas como suizas. Las más famosas son Les Gets, Morzine, Avoriaz, Champery y Chatel, y seguros que los más endureros habéis babeado alguna vez viendo videos de bajadas diseñadas por gente como Nico Vink. Nuestro plan no es ir a hacer bikepark: queremos ir a por trialeras alejadas del gran público en medio de algunos de los picos más bellos de los Alpes.

El primer día decidimos llegar hasta Les Crosets, Suiza con el telesilla. Es la parte más aislada de “Portes du Soleil” y la más espectacular en cuanto a paisaje. De fondo tienes a les “Dents du Midi” a 3.200 metros de altura vigilando cada bajada que haces por las crestas de las montañas, que son infinitas. Decidimos aventurarnos por una de ellas que acaba dando la vuelta por detrás de un enorme pico desconocido.

Tras casi dos horas de subida, y tras llegar a lo más alto de la montaña, nuestro instinto trialero nos hace decidir cortar por lo recto en vez de bajar por donde habíamos subido. Para nuestra sorpresa, las mochilas Vaude que llevábamos todo el día no nos molestaron en ningún momento. A parte de permitirnos llevar todo lo necesario nos protegen la espalda con un protector que la cubre entera.

Tras diez minutos bajando por una empinada trialera, nuestras caras cambian de golpe al llegar a una enorme placa de nieve en la cara norte de la montaña. Nos tiramos sin dudar. El primero es Alex, que tras un par de curvas descontroladas se tira al suelo viendo que la velocidad que estaba cogiendo empezaba a ser peligrosa. Mucho más cauto, Pol consigue bajar toda la placa de nieve sin poner ni un pie en el suelo.

El tiempo se nos hecha encima tal y como nos había avisado el propietario de la casa donde nos alojamos, empezamos a correr el riesgo de quedarnos tirados en Suiza a 80km de nuestra casa, en Les Gets. Empezamos a recorrer estación tras estación hasta llegar a Morzine, y hablando con unos riders locales, nos enseñan una pista secreta que nos lleva directamente a les Gets.

Eso sí, es una pista súper vertical que no se mantiene desde hace años, llena de barro y raíces con ganas de tirarte al suelo cada vez que las tocas con los neumáticos. Y nada más lejos de la verdad, a media bajada Pol pierde el control de la rueda delantera, saliendo disparado a gran velocidad. Por suerte salió ileso y pudimos continuar. Fue una caída en la que podría haberse hecho mucho daño.

El día siguiente nos levantamos mirando al cielo ya que el tiempo en los Alpes es muy imprevisible. Lo que a las nueve de la mañana era un sol radiante se puede convertir dos horas más tarde en una tormenta de agua que deja el suelo lleno de barro y charcos. Por este motivo creemos que es importantísimo ir bien equipados, por lo que nunca no fuimos de ruta sin mochila, dónde llevábamos los imprescindibles como agua, comida, chaqueta impermeable Vaude y algunas herramientas. Quedamos sorprendidos por el comportamiento de nuestras Rallon en mojado, ya que el grip de las empinadas bajadas fue mucho mejor de lo esperado.

A las dos de la tarde empezamos a coger frío y decidimos cambiar la ruta de nuestro viaje. Mucho a nuestro pesar, decidimos prescindir de ir a Chamonix e ir directamente a la parada estrella del roadtrip: Zermatt, Suiza.

Zermaj es un turístico pueblo donde está prohibido el uso de vehículos que usan combustibles, únicamente se permite el uso de coches eléctricos o de ambulancias y servicios de seguridad ciudadana. Normalmente la gente aparca en Täsch y suben en tren hasta Zermatt. Este pequeño pueblo situado en el fondo del valle del Cervino está situado a 1.620 metros de altura, y al llegar nos sorprende el gran ambiente de montaña, tanto alpinistas que vienen a hacer algún pico, hasta gente que solo viene a dar un paseo. Hablamos con algunos de ellos y nos cuentan que quieren escalar una de las montañas más famosas y características de Europa, el Cervino (en italiano) o el Matterhorn (en alemán). Esta imponente y solitaria montaña de 4.478 metros hace de frontera entre Suiza e Italia. Su primer ascenso fue en 1865, que aunque llegar hasta la cima fue un éxito, durante el descenso, un miembro de la expedición resbaló y se llevó a tres miembros más hacia el vacío. Aunque iban los siete atados, la cuerda se rompió y solo sobrevivieron tres.

A la mañana siguiente, nuestro objetivo era intentar llegar hasta Gornergrat: un mirador situado a 3.090 metros de altura rodeado de glaciares y donde se puede ver con claridad el Cervino y el Monte Rosa, la montaña más alta de Suiza con 4.634 metros. Hay un tren que sube hasta allí, pero cuesta 120 euros, así que decidimos no cogerlo e ir con las bicicletas y disfrutar del ascenso. Aunque más difícil de lo que esperábamos, vamos subiendo poco a poco parando para descansar y hacer alguna foto con las imponentes vistas que tenemos.

La sorprendente capacidad de subir de las Orbea hacen más amenos los más de 1.500 metros de desnivel que hay para subir hasta arriba, y tardamos unas cinco horas hasta llegar a la cima del Gornergrat (3.089m). Alex está bastante acostumbrado a hacer rutas largas en bici de carretera, pero poco antes de llegar empiezan a salir las dudas del resto del equipo de si vale la pena llegar hasta allí. De todos modos, una vez arriba nos quedamos todos sin habla. Ninguno de nosotros había visto nunca un glaciar de esas dimensiones tan cerca.

Después de un merecido descanso empezamos a planificar la que será la mejor bajada con bicis de Enduro de nuestras vidas. Decidimos improvisar e ir empalmando la infinidad de senderos que hay, cruzando singletracks con tramos de freeride. Los 160mm de recorrido de las Rallon y las ruedas de 29” se adaptan muy bien al terreno, y nos permiten disfrutar de los peraltes naturales y del duro terreno, llenos de piedras. La guinda del pastel son las vistas con el Cervino de fondo.

Al llegar a Zermatt empieza a oscurecer y Alex mira el Garmin: 2.345 metros de desnivel, más de 9 horas de excursión, 48km de distancia y casi 3.000 calorías gastadas. Bajamos en bici hasta Täsch, dónde aparcamos el coche, llegando ya de noche, destrozados, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Sin duda ha sido la excursión más épica de nuestras vidas. Rematamos el día con una cena en una pizzeria y unas cervezas para finalizar la espectacular semana que hemos pasado en los Alpes. Aunque estamos agotados ya empezamos a hablar del siguiente viaje… ¿Islandia? ¿Dolomitas? ¿Madeira? ¡Ya os lo contaremos!

www.poltarres.com

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