Cuando la bicicleta se convierte en tu peor pesadilla

Cuando la bicicleta se convierte en tu peor pesadilla

29/08/2016
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29/08/2016

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Abandonar es perder

Es el titulo del texto que la propia corredora escribió después de las Olimpiadas en Rio 2016.

Los Juegos Olímpicos eran el sueño de mi vida, pero también han sido mi mayor angustia desde que en invierno sufrí una fractura en la rodilla por fatiga. Todo fue muy rápido: retomé los entrenamientos muy rápido y muy fuerte sin oír los consejos de mi entrenador que me decía que debía hacerlo de forma más progresiva. Tomé la decisión de mudarme al sur para poder entrenar en mejores condiciones. Con el cambio enseguida empecé a tener fuertes problemas alérgicos, tras algunas semanas de entrenamiento sentía que no era yo.

A pesar de eso siempre he sido muy cuidadosa y meticulosa con el entrenamiento, mis problemas de alergia no pasaban y abandonaba las primeras carreras del año, pasando 3 semanas con antibióticos. No hubo cambios al final del tratamiento así que decidieron aplicarme corticoides. Tal y como indican las normas antidoping me pasé 10 días sin competir, 10 días durante los que entrené aún más duro para intentar perder el menor tiempo posible. Apareció la fatiga y también problemas de ciática y me quedaba sin fuerza en la pierna izquierda, cada entrenamiento era un calvario, no podía seguir las pautas, ni las zonas de intensidad. Montaba en bicicleta pero como una cicloturista. Mi primera infiltración lumbar no sirvió de nada, de nuevo 10 días sin competir, 3 días de descanso total. Una semana después no había mejorado nada. Otra infiltración, y de nuevo sin cambios.

Cada día, cuando me levantaba, me decía que faltaba un día menos para el día más importante de mi carrera, ser campeona del mundo en 3 disciplinas en un año puede haber sido lo peor que me ha pasado. Aún lesionada trabajaba duro y no me rendía. Abandonaba carrera tras carrera y pensaba que esa dinámica pararía algún día.

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Pasé por muchas fases. Me di cuenta que mucha gente criticaba de forma gratuita, juzgando mi situación sin saber nada de mi vida.

A principio de Julio, encontré un tratamiento que me hizo mejorar mis problemas de ciática en el Hospital de Besançon, por fin veía la luz al final del túnel. Ahora podía entrenar como yo quería, pero mis entrenamientos estaban con mucho retraso, cada semana veía que mejoraba un poco más, me quedaba poco tiempo, pero sentía que podía conseguirlo.
Pero lamentablemente mi cuerpo estaba dañado, tenia sobre peso e intentaba perder esos kilos a como de lugar.

Estos Juegos Olímpicos son el resultado de un año de problemas.

“Abandonar es perder” es mi última frase, con esa frase acaba el sábado 20 de agosto de 2016 (el día de la carrera olímpica). Quería terminar lo que tanto había soñado, pero mi cuerpo no podía. Era realmente imposible, abandoné los Juegos, pero el daño es mucho más profundo que eso.

Estoy extremadamente decepcionada, no tengo palabras para expresarlo. Me fui de la carrera llorando, y no fui a la zona mixta a explicar mi abandono a los periodistas, eso era lo último que quería hacer en ese momento.

Todo el mundo puede dar su opinión y juzgar. Pero quería explicar mi situación.

Mi temporada ha acabado con ese abandono en los juegos Olímpicos y no sé cuando me volveré a subir a mi bicicleta. Montar en bicicleta era lo que mas deseaba, pero se ha convertido en mi pesadilla.”

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