[Mecánica] Consejos Para Cuidar Y Mantener Tu Bicicleta En Invierno

[Mecánica] Consejos Para Cuidar Y Mantener Tu Bicicleta En Invierno

Daniel Naftali, 29/09/2020
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Daniel Naftali, 29/09/2020

Los días de lluvia y de barro en invierno, además de crear problemas para la conducción, también pueden ser muy peligrosos para la bicicleta y sus componentes. Se han de cuidar y mantener tras cada salida para que la bicicleta siga funcionando bien.

Una de las partes que más sufre es la transmisión. El barro se pega por todas partes, bloqueando las partes móviles. El desviador, el casete y la cadena son las partes más afectadas, pero los pedales, la horquilla, las ruedas y los frenos también son puntos críticos.

No olvidemos que el barro no es solo arcilla, también trae consigo partículas de arena y escombros, que se interponen entre las partes deslizantes, como rodamientos, provocando un efecto abrasivo muy fuerte, lo que conlleva a un desgaste más rápido. Por tanto, es fundamental, inmediatamente después de haber salido por senderos con barro, una limpieza a fondo de la bicicleta.

Transmisión

Empecemos por mirar la serie de componentes que más sufren con el barro: los de la transmisión. De hecho, los desviadores, los piñones y la cadena están muy expuestos. No necesita condiciones particularmente extremas para que la transmisión se empaque en minutos.

Los problemas que causa el barro en la transmisión son múltiples. En primer lugar, bloquea las poleas del desviador trasero, impidiendo su rotación y en algunos casos provocando que el desviador trasero aspire hacia arriba y consecuentemente se rompa. Otro problema relacionado con el desviador trasero tiene que ver con la dificultad de cambiar: el barro acumulado en el desviador impide su movimiento. Del mismo modo, un barro muy blando puede cubrir el piñón o y el plato, evitando que la cadena enganche los dientes y provoque que se deslicen. El agua mezclada con el barro que golpea la cadena provoca un rápido lavado del lubricante de la cadena. Luego, la cadena se seca y las partículas abrasivas entran en los rodillos. La consecuencia es que la cadena tiende a romperse con facilidad.

Aunque es poco lo que se puede hacer para minimizar estos efectos, es imprescindible el uso de lubricantes “húmedos”, específicos para este tipo de condiciones. Estos aceites lubricantes son muy viscosos, a menudo incluso forman hilos cuando se aplican. Gracias a su alta viscosidad y su alto poder adhesivo, incluso en condiciones de humedad tienden a adherirse a los rodillos de la cadena, garantizando una larga duración de lubricación. Claramente, la desventaja es que tienden a hacer que las partículas de polvo se peguen, pero cuando está húmedo, el polvo no está allí, por lo que el problema no surge.

También puede ser aconsejable aplicar un lubricante de silicona con efecto repelente al agua en el desviador y piñones, ya que así la silicona dificulta la adherencia del barro.

Durante una salida normal, si la cadena se ha secado y hace ruido, límpiala con agua y aplica un poco de lubricante. Una vez llegues a casa, evita que el barro se solidifique, ya que el barro seco es mucho más nocivo que el húmedo, precisamente porque forma una especie de hormigón que impide el movimiento de las distintas partes móviles. Limpia a fondo los distintos componentes de la transmisión y lubrícalos correctamente, así también evitarás la oxidación de las piezas de acero.

Frenos

El efecto abrasivo del barro también se siente en los frenos. De hecho, el agua reduce la fricción entre la pastilla y el disco, mientras que las partículas de arena presentes en el barro, provocan un rápido desgaste del revestimiento. El resultado es que las pastillas se desgastan más.

Desafortunadamente, hay muy poco que hacer. Para evitar encontrarte a mitad de bajada sin pastillas, es recomendable comprobar el estado de desgaste antes de cada salida. Si ya están un poco gastadas, es mejor en caso de duda poner un par de pastillas nuevas y posiblemente conservar las viejas para las salidas en seco. Tampoco es recomendable utilizar pastillas orgánicas. Es mejor utilizar semimetálicas o metálicas, ya que se desgastan más lentamente en condiciones de humedad.

Pedales

Los pedales, especialmente los automáticos, se ven especialmente afectados por el barro. De hecho, el barro bloquea el mecanismo de acoplamiento, con el riesgo de que el pie no pueda soltarse o engancharse, con riesgo de posibles caídas.

Sin embargo, hay pedales que sufren menos con el barro. Suelen ser pedales muy abiertos, como por ejemplo los Crank Brothers Eggbeater, donde el barro no queda atrapado en el mecanismo.

Un truco para evitar problemas con los pedales automáticos es aplicar aceite de silicona repelente al agua a las calas y al mecanismo de desbloqueo, y así dificultar la adherencia del barro. Esta solución debe evitarse en los pedales de plataforma, ya que el aceite haría que las zapatillas deslizaran sobre los pedales.

Paso de rueda y cuadro

Otro problema del barro lo encontramos en el paso de las ruedas con el cuadro. La rueda lleva todo consigo: barro, ramas, piedras, hojas. Estos residuos se depositan luego en las vainas del tirante trasero, se compactan y reducen el espacio entre la rueda trasera y el cuadro, llegando en condiciones particularmente extremas a evitar la rotación.

Cuando esto sucede, la única solución es detenerse y limpiar el paso de la rueda con las manos. Un buen truco para evitar que el barro bloquee la rueda es «limpiarlas» pasando por charcos, ya que el barro líquido no se acumula. Incluso en la elección de la trayectoria, si es posible, siempre es mejor apuntar a donde hay agua en lugar de donde hay barro pastoso.

Aparte de estas precauciones, también se puede utilizar un aceite de silicona repelente al agua para reducir la adherencia del barro al cuadro. Productos como las ceras para automóviles también producen un efecto similar. Otro consejo es montar neumáticos específicos para barro ya que suelen ser más estrechos, cuyo ancho te permite tener suficiente espacio entre el cuadro y el neumático.

No olvidemos el efecto abrasivo del barro en el cuadro. Para evitar que se raye, es aconsejable protegerlo con vinilo transparente.

Suspensiones

No olvidemos que el barro es perjudicial para las suspensiones, ya que consigue, aunque sea mínimamente, superar los retenes y acabar en el interior. Para tratar de minimizar la exposición de las barras y retenes al barro, se puede utilizar un guardabarros y también aplicar aceite de silicona repelente al agua en las barras para reducir la acumulación de barro en los retenes.

Lavado

Después de cada salida con barro, es muy recomendable lavar la bicicleta inmediatamente, ya que el barro cuando se seca es más difícil de eliminar, mientras que cuando está fresco desaparece con mucha facilidad. Además, el barro retiene la humedad en el interior durante mucho tiempo, favoreciendo a la oxidación de las piezas de acero, como la cadena.

Si no se tiene una limpiadora de alta presión tipo Kärcher, una manguera de agua con buena presión es suficiente. Puede ser necesario lavar la bicicleta varias veces para eliminar todos los residuos. Con un cepillo suave para llegar a los espacios más reducidos y una esponja se consiguen buenos resultados.

Recuerda prestar especial atención a la limpieza de la cadena y la transmisión, utilizando un desengrasante para eliminar toda la suciedad. Después del lavado, es recomendable lubricar la cadena y el desviador.

Y tú, ¿Te quedas en casa cuando llueve o te enfrentas al mal tiempo? ¿Cómo lidias con el barro? ¿Tienes algún consejo o truco que agregar? Háznoslo saber en los comentarios.