[Opinión] ¿Es El Ciclismo Realmente Un Deporte Verde?

[Opinión] ¿Es El Ciclismo Realmente Un Deporte Verde?

Marco Toniolo, 11/01/2021

Quienes vamos en bicicleta, incluido yo mismo, a menudo estamos convencidos de que estamos haciendo algo bueno por el planeta. La bicicleta no contamina, no hace ruido y es una excelente manera de moverse y mantenerse saludable.

El equilibrio ecológico, sin embargo, se vuelve más negativo si miramos algunos aspectos de nuestra pasión, empezando por las propias bicicletas y dónde se producen. La gran mayoría proceden de Oriente, donde el respeto por el medio ambiente y por el trabajador no es lo primero en las prioridades de las empresas. El proceso de producción, sin embargo, no tiene impacto en el medio ambiente, es mejor posponer los salarios y las horas de trabajo, pero no es una prerrogativa de los fabricantes de bicicletas. Por otro lado, puede burlarse del transporte del producto terminado en buques portacontenedores que funcionan con petróleo.

El mayor problema, sin embargo, es otro: ¿qué pasa con las bicicletas que llegan al final de su vida, especialmente aquellas con cuadros de carbono y bicicletas eléctricas? Hasta la fecha desconocemos los programas de reciclaje de fibra de carbono que tanto apreciamos, y a petición nuestra a varias grandes marcas de bicicletas sobre lo que sucede con las baterías usadas, nadie quiso responder mas que un «Pregúntale a Bosch«. La verdad es que no existen programas de recuperación y reciclaje de baterías.

Dejando de lado el problema de la extracción de litio, un material fundamental para las propias baterías, llegamos al impacto que nosotros mismos tenemos en el medio ambiente debido a la bicicleta, partiendo de la premisa de que usarla en viajes urbanos es lo mejor que se puede hacer. Sin embargo, lamentablemente quienes practican la bicicleta de montaña se desplazan en coche hasta la montaña o inicio de los caminos, lo que contribuye a la contaminación, el tráfico y el ruido tanto como otros usuarios que no van en bicicleta. Desde este punto de vista, quien va al gimnasio o a la piscina contamina menos que nosotros.

Volviendo a la cuestión del artículo, el ciclismo se vuelve verdaderamente verde solo si las bicicletas se producen en las cercanías de donde se usan, no son de carbono sino de metal o aleaciones reciclables, no tienen baterías y, sobretodo, el usuario comienza pedaleando desde casa hasta llegar a la montaña o inicio de los caminos (y además se utilizan en lugar del coche para los traslados diarios).

Fácil, ¿verdad?