[Test] Rock Shox Vivid R2C

[Test] Rock Shox Vivid R2C

18/02/2015
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18/02/2015

Cuando probamos la horquilla Rock Shox Boxxer World Cup, nuestro contacto en SRAM quería que también probásemos el amortiguador Vivid R2C. A nosotros nos gustaba mucho el funcionamiento del amortiguador de serie de nuestra Scott Gambler, pero al final montamos el Vivid R2C para ver que tal respondía. No todos los días se ve montado en una Gambler, así que ¿Por qué no probarlo, verdad?

Decir que al principio de todo empezamos con un cuadro Gambler del 2014 en agosto, y más tarde, a finales de octubre, cambiamos el amortiguador al nuevo cuadro 2015, con una cinemática diferente.

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Los amables chicos de Rock Shox ajustaron nuestra bicicleta durante el Crankworx en Whistler. No hay un lugar mejor para comparar componentes mano a mano. Nada más salir por la puerta, empezamos con 400psi en el amortiguador y al instante nos dimos cuenta de que, aunque funcionase muy bien, no estábamos utilizando el recorrido completo. Acabamos ajustándolo a 350psi, siendo esta la mejor opción. Antes de empezar con la revisión del amortiguador, debemos apuntar que usamos un muelle de titanio de 375 libras de www.ti-springs.com. Esta decisión no tiene nada que ver con ahorrar peso en la bicicleta, sino más bien encontrar un equilibrio entre los 350 y 400 para nuestro rider de 180 libras de peso. Y todo esto fue debido a que no encontramos a nadie que fabricara un muelle de acero de 375 libras, al menos no de 1.5” de diámetro, como el que utiliza el Vivid.

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Características

PRECIO – $430 con muelle
PESO – 468g, *peso basado en la versión 222×70 sin muelle
AMORTIGUACIÓN – Principio del golpe del rebote externo, final del golpe de rebote, baja compresión
CONFIGURACIONES – 200×57, 216×63, 222×70, 240×76, 267×89
MUELLE – acero

Primeras Impresiones

Antes de empezar a bajar por el Whistler bikepark, estuvimos ajustando y probando el amortiguador con Duncan Riffle. El Vivid R2C está equipado con un ajuste externo de baja compresión además de ajustes para el principio y final del golpe de rebote. Algo poco común si lo comparamos con otros amortiguadores que hay en el mercado, donde sus prestaciones se basan en ajustes de alta y baja compresión y solamente uno de ajuste de rebote. Como era un amortiguador desconocido para nosotros, pasamos algo de tiempo preguntando a Duncan sobre él. Si hablamos de compresión, el circuito de alta compresión viene regulado de fábrica, mientras que la baja compresión se puede ajustar externamente dependiendo de los lugares donde montemos. Si buscas que la bicicleta resista golpes y baches sobre el terreno, puede añadir un par de clicks, y si en cambio, quieres mayor tracción, puedes reducir un par de clicks.

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Si hablamos del rebote, Rock Shox ofrece un magnífico y único enfoque en usar las opciones de principio y final del golpe de rebote. El ajuste del principio irá enfocado según cómo se sienta la bicicleta en la parte inicial del recorrido, particularmente en pequeñas golpes. En cambio, el final del recorrido, maneja los golpes medianos y grandes como dubbies o baches muy seguidos, además de recepciones forzadas. ¿Quieres que tu bicicleta vaya más libre en rock gardens? Simplemente ajusta el final del golpe de recorrido. ¿Quieres que tu bicicleta vaya más dura y recta para poder sobrepasar mejor los rock gardens? Entonces ajusta a más el golpe final de rebote. Lo mismo ocurre para cualquier circunstancia que haga hundir el recorrido al máximo: topes, recepciones mal calculadas, etc. Después de un buen rato probando sus ajustes en el párking del bikepark, era hora de probarlo en los descensos.

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El amortiguador Vivid R2C en nuestra Scott Gambler de 2015.

Sobre el terreno

La primera cosa que notamos con el Vivid R2C fue que la geometría de nuestra Gambler era más progresiva, algo que estuvimos agradecidos ya que las Gambler suelen ser muy lineales. Otro dato que nos dimos cuenta fue la ligereza del amortiguador en la parte superior. Esto es debido a la tecnología “Counter-Measure”, que ayuda a reducir la fuerza de golpeo. Parecía tan ligero que al principio nos preocupaba si aguantaría los saltos o no. De todas formas, nos demostró que no habría ningún problema. A la que empiezas a empujar la bicicleta, notas su soporte, y eso es algo de lo que carecía el antiguo amortiguador de fábrica que viene con la bicicleta. El Vivid R2C se abrió y funcionó a la perfección ante secciones abruptas del terreno. Su progresión de recorrido en saltos grandes fue excepcional. Aunque utilizamos todo su recorrido, nunca llegamos a hacer topes de mala manera o forzados.

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Sinceramente, al principio sentimos que la idea de dos ajustes de rebote separados no era muy buena, pero acabamos agradeciendo esta característica del amortiguador, posiblemente la mejor. En bajadas muy abruptas y técnicas, ajustábamos el principio del rebote algo más lento, y el final algo más rápido. Esto hizo que la bicicleta se mantuviese recta y en posición, además de tener todo el recorrido en la sección medial. Y cuando nos encontrábamos con circuitos con saltos y llanos, lo ajustábamos al revés. El principio del recorrido más rápido, para que se comiese los agujeros de frenadas que se originan en los bikeparks, y el recorrido final, más lento, para no salir disparados al hacer un salto.

Después de pasar un par de meses con el cuadro Gambler de 2014, no estábamos seguros de si debíamos re-ajustar el Vivid R2C al recibir el nuevo cuadro de 2015. Tras hablar con el responsable de diseño de la Gambler, nos informó de que había variado ligeramente su geometría, así que sería necesario. Nos animó a que simplemente probásemos el mismo amortiguador en el otro cuadro, sin grandes cambios. Tomamos su voto de confianza y la verdad es que funcionó perfecto. Aparentemente la diferencia de un cuadro a otro es mínima, al menos nosotros no la notamos demasiado.

Conclusión Final

Una buena amortiguación va unida mano a mano con un buen cuadro. Son elementos muy personales y subjetivos para cada rider. Un amortiguador trasero ha de ser igual de bueno que el cuadro, y al revés. Basicamente, si tu cuadro no está a la altura, seguramente mejorará tu bicicleta pero no será una maravilla.

Sabiendo esto, el Vivid R2C ha trabajo perfectamente ante todas las condiciones a las que nos hemos enfrentado durante todo este período de pruebas. No ha mostrado ningún rasguño o imperfección. Ha sido sensitivo en todo momento, tanto en pequeños golpes, como los medianos, ofreciendo un buen recorrido. En cuanto a los grandes golpes y las recepciones mal calculadas, las superó sin problemas. Nos gustaría que se añadiera un ajuste de alta compresión, aunque teniendo los dos ajustes adicionales de rebote, no nos podemos quejar.

Para terminar, después de 6 meses con este amortiguador, hemos de decir que nos encanta y que consideramos que ha sido un gran avance para el funcionamiento de nuestra bicicleta.

Rockshox

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